La Habanera

Introducción

Lo que hoy entendemos como habanera es el fruto de una larga y compleja serie de vicisitudes históricas y culturales. Lo primero que nos viene a la memoria es la isla de Cuba y la costa catalana, y esto, sin dejar de ser cierto, debe matizarse en tanto en cuanto que no solo se conocen las habaneras en Cuba y Cataluña. En el País Vasco, en Galicia, en Asturias, en Castilla, en la Comunidad valenciana, en Andalucía, en las Islas Baleares y en las Islas canarias, así como en muchos otros lugares se cantan también habaneras.

Incluso su ritmo se puede identificar en piezas del área mediterránea, por ejemplo: en algunas canciones napolitanas como es el caso de la ya famosa “Oh Sole mio”.


Sus orígenes

El origen de la habanera se encuentra sin ninguna duda en la contradanza cubana, forma musical derivada de la contradanza continental europea introducida en Cuba por los franceses a mediados del siglo XIX. Junto con “La Gavota” y el “Paspié” constituyeron los ritmos de moda obligados en todas las reuniones de sociedad y fiestas aristocráticas.

Esta contradanza fue muy cultivada por los compositores cubanos durante el siglo XIX, que adoptaron dos métricas diferentes al pentagrama, una a 6 x 8 y la otra a 2 x 4. De la primera derivaron la GUAJIRA, la CLAVE y la CRIOLLA y de la segunda nacieron la DANZA, el DANZÓN y la HABANERA.